Consejos para prevenir la deshidratación

Consejos para prevenir la deshidratación

¿Qué es la deshidratación?

El agua es necesaria para mantener las funciones normales del organismo, tanto dentro de las células como fuera de ellas. La deshidratación es la excesiva pérdida de líquidos del organismo, que se produce cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere o cuando disminuye la ingesta de agua. Esta pérdida de líquido puede ir acompañada o no de la pérdida de electrolitos -que son unos minerales que nuestro cuerpo necesita-, sobre todo, de sodio y de potasio.

Entre las causas más frecuentes de la deshidratación en los niños se hallan los vómitos y la diarrea abundante o la ingesta insuficiente de agua. En los adultos, las causas más habituales son el uso de diuréticos, el exceso de sudoración -por ejercicio intenso o calor-, algunas infecciones o una pobre ingesta de agua. La deshidratación suele iniciarse con síntomas leves como sensación de sed, sequedad de las mucosas y pérdida leve de peso corporal, pero comienzan a agravarse si los líquidos y electrolitos perdidos no se reponen. En los casos más graves, puede provocar la muerte.

Para poder reducir el riesgo de sufrir deshidratación seguiremos las siguientes medidas preventivas.

1. Toma de dos o tres litros diarios de agua.

Aunque no tengas sed o estés bien de salud, ten siempre a mano una botella o un vaso de agua y bebe con frecuencia a lo largo del día. La hidratación frecuente es beneficiosa por muchos motivos.

2. Asegúrate de que los niños pequeños y ancianos beben suficiente agua.

Ellos tienen mayor tendencia a la deshidratación y no suelen pedir agua, por lo que hay que darles líquidos de manera frecuente, sin esperar a que aparezcan los signos de deshidratación. Préstales especial antención si se encuentran enfermos o, en el caso de los mayores, si padecen diabetes o toman medicamentos como los diuréticos. Y la mejor opción siempre es el agua.

3. Aumenta la cantidad de agua que ingieres cuando hace calor o humedad.

De esta manera, conseguirás que la temperatura corporal se reduzca y también reponer el líquido que se pierde con la sudoración.

4. Intenta beber más si estás enfermo.

En el caso de tener vómitos o diarrea deberías beber más y emplear soluciones de rehidratación oral en niños y ancianos. De nuevo, no esperes a que haya signos de deshidratación, toma regularmente sorbos de agua o de alguna solución de rehidratación oral, aunque no tengas ganas.

5. Toma líquidos antes de practicar deporte o ejercicio físico intenso.

Durante la actividad, bebe cada veinte minutos en cantidades pequeñas y, de nuevo, al finalizar. Igualmente, trata de entrenar o hacer deporte en los momentos menos calurosos del día y refréscate al finalizar esa actividad para bajar la temperatura corporal.

6. Protégete del calor.

No te expongas a temperaturas elevadas y, si hay una ola de calor, mantente en sitios frescos y ponte ropa cómoda y fresca. Protégete la cabeza del sol con gorros y sombreros.

En ancianos y niños, procura que estén el máximo tiempo a la sombra y con suficiente ventilación.

7. Cuida tu alimentación.

Ingiera en abundancia alimentos ricos en agua como las frutas y las verduras.

8. Evita las bebidas alcohólicas y las ricas en azúcar o en cafeína.

Podrían aumentar la pérdida de líquidos del organismo.

9. Prepara y conserva adecuadamente los alimentos.

Limpia, lava, almacena y cocina de una manera correcta los alimentos para prevenir las intoxicaciones alimentarias, una de las principales causas de diarrea aguda.