Los daños que pueden causar el tabaco en la vista

Los daños que pueden causar el tabaco en la vista

Hay miles de motivos para no empezar a fumar y miles más para dejarlo cuanto antes. La avidencia acerca de los perjuicios del tabaco sobre la salud propia y la del entorno es abrumadora. No obstante, los epecialistas en oftalmología afirman que quizá no esta tan conocido el enorme daño que el tabaquismo causa en la salud visual.

Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

El tabaquismo es el factor de riesgo modificable más importante asociado a la DMAE. Esta patología oftalmológica se caracteriza por el deterioro progresivo de la mácula, una pequeña zona situada en el centro de la retina responsable de la agudeza visual, de la visión central y de la visión de los colores.

A pesar de su pequeño tamaño, la mácula es una zona de vital importancia para ver correctamente , ya que también interviene en la percepción del movimiento, de los detalles pequeños, de los perfiles de los objetos... de forma que si la mácula está dañada, el paciente tiene serios problemas para leer, ver la hora en el reloj, marcar las teclas del teléfono móvil, conducir, manejar monedas, diferenciar colores y manipular objetos pequeños.

Esta zona ocular está irrigada por una red de vasos sanguíneos de tamaño minúsculo que se ven seriamente afectados por la acción de los agentes nocivos presentes en el tabaco, que endurecen y estrechan las paredes de estos pequeños vasos, además de favorecer la aparición de trombos y dificultades circulatorias. Además el tabaco es tóxico directamente para los fotorreceptores.

Retinopatía diabética

La causa directa de la retinopatía diabética es , tal y como indica su nombre, la diabetes. La retinopatía diabética se manifiesta en el deterioro y, a veces, rotura de los pequeños capilares que irrigan la retina. Dependiendo de la importancia de la hemorragia que sigue a la rotura de estos vasos sanguíneos la salud visual puede quedar más o menos alterada.

Neuropatías en el nervio óptico

El nervio óptico es una estructura muy delicada encargada de transportar la información que recibimos a través del ojo hasta el cerebro para su interpretación. El tabaco daña las fibras nerviosas de esta estructura y además favorece la aparición de glaucomoa (hipertensión intraocular), una patología que también acaba dañando el nervio óptico de forma irreversible.

Cataratas

Las cataratas están causdadas por la pérdida de transparencia del cristalino; la lente natural del ojo que se encarga de que veamos con claridad y nitidez. En realidad, se trata de una patología ligada al envejecimiento que nadie puede evitar si vive lo suficiente. No obstante, los especilistas recalcan que los fumadores la desarrollan de manera mucho más prematura que los que se mantienen alejados de los cigarrillos.

Asimismo, cabe recordar que la única manera de solucionar las cataratas es la cirugía (se sustituye la lente natural que ha perdido transparencia por una sintética) y que el hecho de sur fumador incrementa el riesgo quirúrgico y obstaculiza la recuperación posoperatoria porque presetan más inflamación.

Además de estas cuatro patologías, los oftalmólogos recuerdan que, además, el tabaco agrava otras alteraciones visuales como la uveítis y además es responsable directo del ojo seco, un trastorno ocasionado por la escasa producción de lágrimas necesarias para lubricar el ojo en cada parpadeo. Asimismo, recuerdan que fumar en el embarazo perjudica especialmente la salud del bebé y causar la llamada retinopatía de prematuridad, ya que el tabaquismo incrementa las posibilidades de que el parto se produzca antes de tiempo.

Por estos y otros muchos más motivos, la Organización Mundial de la Salud y otras entidades sanitarias afirman que habría que colocar el control de tabaquismo entre las prioridades de los gobiernos e instituciones de todo el mundo, si es que se quieren lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 de reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles.